04
Oct
10

Mi padre

Antes, cuando daba clase de Medios de Comunicación con mis alumnos de Los Manantiales, hacíamos cortometrajes, mediometrajes, montajes y documentales… Y lo echo de menos. Un domingo por la tarde, no hace mucho, vi un documental: “Jaime Gil de Biedma, retrato de un poeta”. El documental me venía recomendado, y quizá por eso, además de por Gil de Biedma, me gustó tanto. Como buen documental de un poeta tenía poesía, música, paisajes, entrevistas, amistad.  Y sentí nostalgia de mis documentales recientes y de los largos y más remotos trabajos sobre poetas (Hinojosa, Rodríguez-Spiteri…) que hacía durante mis años universitarios. Y supe que tenía que hacer un documental, un documental sobre un poeta. Empecé a pensar en quién sería el poeta elegido; y pensé en Spiteri, que tan cariñoso me recibió en su casa de El Escorial; y pensé en Pessoa, en Whitman, en Kavafis…

Y pensé en mi padre. Porque mi padre es poeta. Mi padre tiene 86 años y es poeta. Mi padre trabajó toda su vida. Mi padre es incapaz de estar quieto. Así que cuando le tocó jubilarse, anticipadamente, no le vino muy bien. Lo vi triste como no lo había visto nunca. Y me acordé de su cuento, de un cuento que había escrito en su juventud y por el que le habían dado un premio: “Extraña felicidad”.  Y le hablé de escribir de nuevo, ahora que tenía tanto tiempo.

Han pasado muchos años desde aquel día. Ahora mi padre, Joaquín Fernández González, tiene 18 libros de poesía publicados, y un montón de premios. Hace unos 15 años lo llevé al instituto en que yo estaba entonces a hablarle a los alumnos de poesía, y enamoró a todas las chicas. Hoy lo haría igual, a sus 86 años.  Mi padre escribe sonetos, poesía mística, pero yo siempre me quedo con sus poemas de amor…  Sus poemas que me hablan de otro padre, de otra vida: “De pronto pensé en ti y sin saberlo, / en un instante me envolvió tu hechizo, / y te tuve tan dentro, / fue tan real mi dicha, / que olvidé que no estás. / Y todo fue una tarde / en la mágica hora, / en que al sol lo adormecen las estrellas”.

Hoy, en el blog que tiene mi padre, he visto su poema “Otoño”, dedicado “a aquellos que alguna vez hayan pasado un triste otoño”:

“Se tuvo que marchar aquel verano;
se terminó el amor sobre la arena
y el sonreír con aires de verbena;
nunca más fuimos juntos de la mano.

Lloroso añoraré mi amor lejano
que al dolor para siempre me encadena;
aquella fue mi cruz y mi condena.
Le supliqué al destino; todo en vano.

Los hados, los azares, ¿qué me dieron?
Tus labios que besaban, ¿qué supieron
de que me haría sufrir tanta dulzura?

¿Y qué hace aquí, rondando por la vida,
un corazón que sangra por su herida?
¿Convertir cielo azul en noche oscura?”

Aunque somos muy distintos, mi padre y yo nos parecemos… Y él también habrá pasado tristes otoños, sin yo saberlo. Pero seguro que pasaremos un buen invierno, los dos, cuando en Navidad, con más tiempo, empiece el documental.


2 Responses to “Mi padre”


  1. 1 eVa
    28/10/2010 a las 22:52

    Qué texto tan bello, tan delicado… ¡Y qué maravilla la poesía de tu padre! Enhorabuena a los dos por el derroche de creatividad.

  2. 28/10/2010 a las 23:01

    Gracias, Eva, por tu comentario. Al escribirlo me di cuenta de lo mucho que lo quiero.


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