Archive for the 'urbanismo' Category

09
Ago
10

Torremolinos Gran Hotel

Repasando noticias recientes sobre Torremolinos en la prensa, me he encontrado con la pretensión del alcalde de construir dos torres de 60 metros en El Calvario, una zona tradicional y popular. Hablaba el periodista del “mal de altura” sufrido por Pedro Fernández Montes. Así, una cosa me ha llevado a la otra y me he acordado del otro gran proyecto lanzado por el alcalde de Torremolinos hace ya cuatro años, un lujoso gran hotel de cinco estrellas, un coloso de 22 plantas y 90 metros de altura.

El escritor Ángel Palomino tuvo una enorme visión de futuro cuando publicó, en 1971, su novela Torremolinos Gran Hotel. Ángel Palomino había sido director del hotel Riviera de Benalmádena, y utilizó su experiencia para escribir esta obra que tiene como protagonista precisamente el “Torremolinos Gran Hotel”, un hotel de superlujo, con 600  clientes y más de 300 empleados, en el que se entrecruzan múltiples personajes e historias que dejan de ser imposibles, porque para el autor en un hotel nadie puede darse por vencido.

Pero el escritor se quedó corto en sus previsiones, por un lado, ya que su equivalente real proyectado ahora en Toremolinos tiene capacidad para 1.300 huéspedes; y se pasó en sus sueños, por otro, ya que en este hotel del que voy a hablar parece que todos se han dado por vencidos.

La historia verdadera de nuestro “gran hotel” comenzó en abril de 2006, cuando en una noticia aparecida en el periódico Sur el Ayuntamiento de Torremolinos anunciaba que la empresa Arco Sur iba a invertir 120 millones de euros en la construcción del primer hotel de cinco estrellas y gran lujo de Torremolinos, que se ubicaría en el solar que entoces ocupaba el Hotel Meliá Tres Carabelas. El futuro hotel tenía ya nombre, Cruiser Tres Carabelas, y singulares características para el Torremolinos al que estamos hace años acostumbrados:  una superficie de 5.904 metros cuadrados, 470 habitaciones -de ellas 150 suites-, 600 plazas de aparcamiento y un helipuerto para “clientes excepcionales”.

El alcalde, Pedro Fernández Montes, calificó ese mismo día la iniciativa como “el acontecimiento más importante de la industria turística de Torremolinos en los últimos treinta años”. Y su euforia le llevó a hacer declaraciones de las que luego sin duda se habrá arrepentido en innumerables ocasiones. Así, destacó que se trata de un proyecto planteado en un “suelo consolidado”, que se ajusta a la Ordenanza municipal y, por tanto, es de “competencia exclusiva” del Ayuntamiento. O sea, que de lo sucedido después, no hay otro al que echarle la culpa.

Me gustaba el diseño para este hotel que se prometía emblemático para Torremolinos, con sus dos alas  simbolizando un crucero. Y ello a pesar de la polémica que su altura pudiera suscitar. En su día, fue  muy polémica la urbanización Playamar, de Antonio Lamela, por la gran altura de sus torres e incluso se especuló con la posibilidad de demoler los edificios que ya habían sido construidos. El conjunto, sin embargo,  fue premiado en 1969 por sus méritos turísticos y hoy se considera  fundamental para la comprensión de la arquitectura del turismo.

El proyecto, como tantos otros, se le fue torciendo al alcalde. Lástima, pues pretendía  situar a la localidad en el punto de mira del turismo de negocios y alto standing, recuperando así su posición de referente en el litoral. Preveía, también, crear 220 empleos directos e innumerables indirectos, y Arco Sur prometió, además, un acuerdo total con toda la plantilla del hotel Meliá, cerrado desde el anterior mes de noviembre, para incorporarse al personal de la nueva instalación.

El plazo de ejecución de las obras era de dos años y medio, por lo que la fecha de apertura estaba prevista para la primavera de 2009. No se cumplieron las previsiones. En enero de 2007 comenzó la denmolición del antiguo hotel Meliá Torremolinos. La prensa se hizo eco de la noticia y posponía ya la aperura del nuevo hotel, ahora fijada para finales de 2009.

El 30 de marzo de 2007 la Junta Local de Gobierno del Ayuntamiento aprobó la licencia de obras. Pero el proyecto ya no era el mismo que hacía un año. El Ayuntamiento lo modificaba  y reducía de 24 a 15 plantas la altura máxima en el edificio circular.  El helipuerto continuaba siendo mencionado por la prensa como una de las señas emblemáticas del proyecto. Las obras comenzaron en agosto. Los foros de Internet se hacen eco con indignación de estos cambios y denuncian con fotografías la modificación y también la desaparición del helipuerto, debida, al parecer, a problemas con el aeropuerto que nadie explicó. La fecha de apertura, según estos foros, había pasado a mayo de 2010.

Pero la cosa se siguió complicando y en enero de 2008 la Junta impugnó la licencia de obras otorgada por el Ayuntamiento a la empresa. El proyecto no se ajustaba a lo establecido en el PGOU vigente, por lo que la delegación de Obras Públicas requirió en noviembre al Consistorio para que adaptara la licencia de obras, sin que recibiera notificación de esta modificación. Arco Sur, por su parte,  decía desconcer la propuesta de impugnación y aducía que las obras estaban paradas por las vacaciones navideñas. La inauguración prevista para el 2010 estaba otra vez en el aire.

En mayo de 2009 las obras seguían paradas.  Catorce trabajadores de Arco Sur se manifestaron en las inmediaciones de las obras de construcción  desde las nueve de la mañana hasta las seis de la tarde a lo largo y ancho de la N-340. La razón era el retraso del pago de las dos últimas nóminas  por el trabajo de mantenimiento en unas obras paralizadas.

Hoy, los foros de Internet han dejado de hablar del “gran hotel”, convertido ya en una de tantas historias imposibles en las que el alcalde se ha dado por vencido. Recordemos sus palabras, allá por el 2006: el Gran Hotel era “competencia exclusiva” del Ayuntamiento.

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24
Mar
10

“La ciudad también es nuestra”: Colaboración en el Málaga101

Ahora que el PGOU de Torremolinos ha cumplido el último trámite municipal previo a su remisión a la Junta de Andalucía para su aprobación definitiva, y que el alcalde de este municipio ha criticado con dureza a la Junta de Andalucía en la propia web del Ayuntamiento por cometer “una total discriminación y un gran abuso de poder con Torremolinos, al ser el único municipio de la Costa al que no se le permite crecer al norte de la Autovía”, no puedo menos que hacer algunas reflexiones en torno al urbanismo local y a los “abusos”.

Porque la realidad es que las ciudades no responden a los deseos y necesidades de la mitad de la población. En efecto, las mujeres están ausentes de la toma de decisiones relacionadas con la ciudad, la vivienda y el planeamiento urbano. Sus necesidades particulares apenas si se tienen cuenta, dado que los que toman las decisiones tienen unos intereses totalmente diferentes.

Las ciudades se construyeron sin mujeres, y el hecho de que la mayor parte de las mujeres tenga una vida y unas necesidades muy diferentes de quienes han planificado y construido las ciudades ha sido ignorado históricamente. Y ya sabemos el dicho: “Quien no está invitado a la cena, es parte del menú”.

Por otra parte, hay una resignación generalizada ante el modelo urbano contemporáneo, como si fuese el único posible, aunque no resulte cómodo ni agradable. Y lo cierto es que este modelo de ciudad disperso estaba pensado para un modelo de división sexual que ya no existe. Nuestras ciudades, indudablemente, se concibieron en una época en la que las tareas de hombres y mujeres estaban totalmente separadas. Y aunque las condiciones han cambiado radicalmente, todavía arrastramos esos conceptos extemporáneos. Los espacios donde transcurre nuestra vida diaria tendrían que cambiar al ritmo de los cambios culturales y sociales que han transformado nuestros patrones de existencia. Tenemos asumida la idea de que lo que conviene al cabeza de familia beneficia a toda la familia. Sin embargo, una ciudad a la medida de un modelo único entorpece la vida de quienes no responden a esas características y además supone no reconocer otras formas de vida. De esa manera, la sociedad está excluyendo a una parte importante de los que representan su futuro. ¿Dónde están los niños y las niñas? A los niños les hemos robado el espacio, nuestras ciudades y pueblos se han convertido en espacios peligrosos para la infancia. ¿Y los jóvenes? Socialmente predomina una imagen negativa de la juventud urbana, se les atribuyen conductas antisociales, son una amenaza, nos parece que nos quitan el espacio, y como la ciudad tampoco les pertenece han conquistado la noche, cuando todos dormimos. ¿Y las mujeres? La percepción de inseguridad limita sin duda el acceso a los recursos urbanos, y debilita o llega a impedir la presencia de mujeres en la calle. No se prohíbe a las mujeres salir solas de noche, pero, en la práctica, muchas mujeres se muestran incapaces de salir o de transitar por algunos lugares de la ciudad, y prefieren no hacerlo, asumiéndolo como una decisión personal, cuando en realidad no es una opción libre. La percepción de inseguridad es algo que sufre una gran mayoría de mujeres y son muchas las que por miedo evitan ciertos lugares a ciertas horas, como si tuvieran vedado el acceso. ¿Y las personas mayores? ¿Y los discapacitados?

Las mujeres tenemos mucho que decir sobre todas estas cuestiones. Se trata de redescubrir la ciudad a través de nuestra mirada. Hay nuevas formas de entender la ciudad y de intervenir en ella. La ciudad vista desde la mujer aparece como un escenario muy distinto al que la visión dominante androcéntrica plantea. La forma de ver la vida en la ciudad de las mujeres lleva a un enfoque diferente sobre las inquietudes de las minorías y de los grupos invisibles de los que precisamente las mujeres formamos parte. La perspectiva de género en el urbanismo mejorará las condiciones de vida para todos. Eso es el urbanismo de género: un urbanismo en el que los protagonistas sean las personas y no los movimientos financieros e inmobiliarios, y en el que se sustituyan las sugerencias y alegaciones a los planes generales de ordenación urbana por un proceso participativo bien diseñado que se incorpore desde el momento inicial. Es importante permitir a la ciudadanía dialogar cara a cara con su ciudad y llegar al fondo de las decisiones, a definir qué ciudad queremos.

El espacio urbano es un elemento dinámico que puede contribuir a acrecentar la desigualdad o puede favorecer la integración y la igualdad entre hombres y mujeres, facilitando la vida de cada día. El urbanismo es una herramienta importante para contribuir al cambio social, para corregir desigualdades. El espacio actuará a favor de las mujeres si favorece que su voz sea escuchada y tenida en cuenta, incorporando como un asunto público las nuevas necesidades de las mujeres y el hecho de que trabajen fuera del hogar. El modelo androcéntrico de ciudad debe dejar paso a un nuevo espacio donde los derechos básicos de todas las personas, independientemente de su sexo, edad, raza o condición física, estén garantizados.

Mujeres, niños, jóvenes, ancianos, inmigrantes…, la ciudad también es nuestra. Algo tan importante como el espacio urbano, el lugar donde desarrollamos nuestra vida, no puede estar únicamente en manos de los urbanistas ni de alcaldes que, sin fomentar en modo alguno la participación, resalten únicamente el “abuso” del gobierno andaluz por prohibirle crecer al norte de la autovía, por impedirle, en fin, acabar con el único gran espacio de monte bajo aún virgen, la última reserva natural de Torremolinos.
http://www.malaga101.com/?p=27761




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