Archive Page 2

14
Dic
13

¿Imaginaste esto alguna vez?

Imaginaste

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24
Ene
13

Comunidades de aprendizaje, un nuevo reto en el IES “Los Manantiales”

Una “Comunidad de Aprendizaje” es un proyecto de transformación social y cultural de un centro educativo y de su entorno, para la mejora de los resultados escolares y de la convivencia y para lograr el éxito educativo de todo su alumnado.
En el IES “Los Manantiales” hemos realizado este reportaje para explicar mejor en qué consiste.

16
Abr
12

Una imagen y mil palabras…

Últimamente me entretengo mucho con los poemas. Bueno, siempre me he entretenido con los poemas; lo que quería decir es que me gusta buscarles imágenes y ponerlos sobre ellas, o darles una tipografía especial, y que todo eso signifique algo nuevo. Aquí están…

27
Ene
12

Estatuas y actitudes

“Abríamos despacio la puerta blanca, y al cerrarla otra vez era como un viento, una libertad que nos tomaba de las manos, de todo el cuerpo y nos lanzaba hacia adelante. Entonces corríamos buscando impulso para trepar de un envión al breve talud del ferrocarril, encaramadas sobre el mundo contemplábamos silenciosas nuestro reino”.

De Cortázar me enamoré primero por sus cuentos. Después vendría él, su vida, Rayuela… Cortázar se ha quedado siempre conmigo. Y, de sus cuentos, he leído muchas veces “Final del juego”. Desde la primera lectura, quedé sugestionada: por la triste historia de Leticia; por la maravillosa -a mis ojos adoslencentes- y aventurera vida de esas tres hermanas; por el ansia de libertad que siempre aparecía entre líneas… Pero, sobre todo, quedé sugestionada por el “juego”, por ese juego de “Estatuas  y actitudes” que tan bien podría yo misma haber inventado:

“Primero Leticia nos sorteaba. Usábamos piedritas escondidas en la mano, contar hasta veintiuno, cualquier sistema. Si usábamos el de contar hasta veintiuno, maginábamos dos o tres chicas más y las incluíamos en la cuenta para evitar trampas. Si una de ellas salía veintiuna, la sacábamos del grupo y sorteábamos de nuevo, hasta que nos tocaba a una de nosotras. Entonces Holanda y yo levantábamos la piedra y abríamos la caja de los ornamentos. Suponiendo que Holanda hubiese ganado, Leticia y yo escogíamos los ornamentos. El juego marcaba dos formas: estatuas y actitudes. Las actitudes no requerían ornamentos pero sí mucha expresividad, para la envidia mostrar los dientes, crispar las manos y arreglárselas de modo de tener un aire amarillo. Para la caridad el ideal era un rostro angélico, con los ojos vueltos al cielo, mientras las manos ofrecían algo —un trapo, una pelota, una rama de sauce—a un pobre huerfanito invisible. La vergüenza y el miedo eran fáciles de hacer; el rencor y los celos exigían estudios más detenidos. Los ornamentos se destinaban casi todos a las estatuas, donde reinaba una libertad absoluta. Para que una estatua resultara, había que pensar bien cada detalle de la indumentaria. El juego marcaba que la elegida no podía tomar parte en la selección; las dos restantes debatían el asunto y aplicaban luego los ornamentos. La elegida debía inventar su estatua aprovechando lo que le habían puesto, y el juego era así mucho más complicado y excitante porque a veces había alianzas contra, y la víctima se veía ataviada con ornamentos que no le iban para nada; de su viveza dependía entonces que inventara una buena estatua. Por lo general cuando el juego marcaba actitudes la elegida salía bien parada pero hubo veces en que las estatuas fueron fracasos horribles”.

Cada vez que leía, que leo, casi al comienzo del relato, el fragmento con el que inicio esta entrada, era como si yo sintiera también ese viento empujándome hacia delante, hasta mi reino. Ese reino de estatuas y actitudes, ese reino que no era sino “una gran curva de las vías acababa su comba justo frente a los fondos de nuestra casa. No había más que el balasto, los durmientes y la doble vía”. Ese reino era el teatro. Leticia, Holanda y la narradora sin nombre dejaban atrás su vida de fregar la loza y con sus estatuas y actitudes entraban en el maravilloso mundo del teatro, improvisado junto a las vías de un tren y no por ello menos marvilloso. Representaban cada tarde su función, una función que preparaban minuciosamente, y que el público sólo podía ver durante unos segundos, desde las ventanillas del tren al pasar. El teatro, efímero… Hasta que el teatro se mezcló con la vida.

Quizá por eso me gustó desde siempre tanto este cuento, ese juego, el juego de las estatuas y actitudes en el que yo hoy también participo, por fin…

Me acordé de este juego y de sus tres protagonistas hace unos días, al ver una imagen de la “Melancolía” de Durero, y su expresión concentrada. A Leticia, a Holanda, a mí, nos habría gustado representar esa actitud…

22
Ene
12

Los ángeles que quieren ver en color

“Poder ser malos alguna vez, enfrentarnos a todos los demonios de la tierra que se cruzan con las personas, pelearnos y echarlos”.

Hacía sol esta tarde de domingo, aunque yo he preferido pasarla en blanco y negro viendo de nuevo El cielo sobre Berlín. Me acordé de ella ayer, mientras escuchaba a Hilario Camacho.

Así que hoy he vuelto a encontrarme con este Berlín gris y derruido a través de los ojos de dos ángeles que no quieren ser ángeles. Porque ángeles y humanos se confunden aquí y confunden sus aparentes distancias: ¿qué es apariencia y qué es realidad? El cielo y la tierra, nuestros sueños y nuestra realidad.

Todo es así desde el principio, desde esa bella imagen en la que vemos desvanecerse las alas del ángel protagonista, Bruno Ganz.

Los ángeles no quieren ser ángeles, seres condenados a la soledad y a la incomunicación. Los ángeles quieren tener fiebre, vivir ahora y no para siempre, adivinar algo y no saberlo todo, ser salvajes, enfrentarse a los demonios, ser malos alguna vez… Maravilloso el diálogo de los dos ángeles sentados en un coche.

Y luego, como un verdadero ángel, aparece la chica resplandeciente en su trapecio. La chica, que no es un ángel, pero que tiene alas, que desea “estar con los colores”, que está sola y desolada como los ángeles… Y el ángel se enamora de ella y ya no quiere ser ángel más.

Desde pequeña, nunca entendí por qué cambiaban los títulos de las películas extranjeras por otros, normalmente estropeándolos, en vez de limitarse a traducirlos. No me gusta el título que le dieron en las versiones francesa e inglesa: Der himmel über Berlin pasó a ser Les ailes du désir y Wings of Desire. Aquí al menos triunfó el título alemán, El cielo sobre Berlín. Es mucho más poético e intemporal, y en él está Berlín como símbolo de las fronteras y la incomunicación.

Los ángeles no pueden cambiar el curso de las cosas. Los ángeles ven en blanco y negro, pero quieren ver en color. Los ángeles son seres pasivos, pero quieren sentir. Aunque sentir signifique quedarse solos, indefensos. Y por eso, porque las alas no tienen deseo, para sentir tienen que caer a la tierra. Como cae Bruno Ganz. Como cae la chica confundiendo de nuevo los papeles, rompiendo esas fronteras que nunca deberían existir. Como cayó Hilario Camacho. Los ángeles quieren morir, los ángeles quieren estar vivos.

21
Ene
12

Una pompa de jabón al viento (“y los sueños sueños son”)

Amari yoki                                              Fue un primer sueño tan bueno,

hatsu yume uso to                               Dijeron

iware keri                                               Que me lo había inventado.

                                                                                                                   Takuchi

EL libro Soledades de Antonio Machado nos habla del paso del tiempo, los sueños, la juventud perdida, sus reacciones ante la naturaleza,  la muerte…; todo relacionado con el tópico del tempus irreparabile fugit. Me quedo con este poema y esa sensación que transmite maravillosamente, la que en contadas veces experimentamos algunas mañanas al despertar…

Desgarrada la nube; el arco iris
brillando ya en el cielo,
y en un fanal de lluvia
y sol el campo envuelto.
Desperté. ¿Quién enturbia
los mágicos cristales de mi sueño?
Mi corazón latía
atónito y disperso.
…¡El limonar florido,
el cipresal del huerto,
el prado verde, el sol, el agua, el iris!…
¡el agua en tus cabellos!…
Y todo en la memoria se perdía
como una pompa de jabón al viento.

Hilario Camacho le puso música, parecía que Machado lo había escrito para él…

09
Ene
12

Lo que queda de la Navidad

Hoy, 9 de enero, con la vuelta al trabajo, comienza el 2012. Atrás queda la Navidad. Y aquí quedarán reunidas, también, de esta navidad 2011, todas las maneras que he tenido este año de felicitarla.

La felicitación navideña del instituto:

Christmas 2011 IES Los Manantiales

La felicitación de la compañía Neuquen

La felicitación del año nuevo para los amigos:

En fin, “los restos de la Navidad”.




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